El existencialismo destacó el papel de la existencia individual, la libertad y la elección. Los existencialistas creían que no había una base objetiva para defender las decisiones morales, sino que estas dependían de la subjetividad de cada persona y su existencia única en el mundo. Filósofos como Heidegger enfatizaron que los individuos están "arrojados al mundo" y deben construir su propia esencia a través de sus elecciones libres y su relación con los demás.