Las hernias inguinales pueden ser congénitas u adquiridas. Las congénitas se presentan desde el nacimiento debido a un defecto en el desarrollo fetal, mientras que las adquiridas se desarrollan después del nacimiento como resultado de una debilidad en la pared abdominal. El diagnóstico se realiza mediante anamnesis, exploración física y pruebas de imagen cuando es necesario, y el tratamiento definitivo es la cirugía de reparación.