La norma regula la ejecución de obras en bienes culturales inmuebles para preservar el patrimonio arquitectónico y enriquecer el espacio urbano, abarcando tanto edificaciones históricas como sitios arqueológicos. Define tipos de bienes culturales, tipologías de intervención, y establece criterios claros para la conservación y adaptación de infraestructuras en áreas históricas. Además, se enfatiza la importancia de respetar la imagen urbana y los elementos culturales en cualquier nuevo desarrollo o intervención arquitectónica.