La historia narra una fábula de la liebre y la tortuga. Los estudiantes leyeron la fábula, hicieron actividades como rompecabezas y sopas de letras, y luego la reescribieron con sus propias palabras incluyendo la moraleja al final. Varios grupos de estudiantes presentaron sus versiones de la fábula con moralejas como "nunca debes rendirte" y "no hay que confiarse en que se va a ganar".