El documento analiza la relación entre los fenómenos sociodemográficos y la política social en México, subrayando la importancia de armonizar ambos para mejorar las condiciones de vida. Destaca el impacto de la transición demográfica y el envejecimiento poblacional, con retos como el aumento en la demanda de servicios de salud y presiones en los sistemas de pensiones. También enfatiza la necesidad de herramientas de análisis y planeación demográfica para abordar inequidades y desafíos en el desarrollo social.