En el primer documento, se administraron somníferos y placebos a un grupo de personas que se quejaban de no poder dormir. Los resultados mostraron que más personas que tomaron somníferos durmieron bien en comparación con los que tomaron placebos. Sin embargo, después de aplicar la prueba de chi cuadrado, se encontró que no había una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos, por lo que no se puede decir que los somníferos fueran más efectivos que los placebos para dormir. El segundo documento analizó las notas obtenidas en religión según