En la antigua Grecia, aunque tradicionalmente las mujeres tenían un papel secundario y estaban excluidas de la educación, algunas mujeres destacaron como filósofas a pesar de las limitaciones. Algunas de las más importantes fueron Teano, esposa de Pitágoras y perpetuadora de su legado; Hiparquia, esposa del filósofo cínico Crates; y Aspasia y Hipatia, reconocidas maestras y pensadoras.