La ontología moderna se caracterizó por estar influenciada por los avances científicos y el conocimiento empírico. Los filósofos intentaron desarrollar ideas que concordaran con estos conocimientos, planteando al sujeto cognoscente como el fundamento de la realidad. René Descartes fue fundamental, ya que a través de su método de la duda estableció el "pienso luego existo" como principio de verdad, dando pie al racionalismo y el empirismo como corrientes divergentes.