La estructura de capital de una empresa se compone de activos, pasivos y patrimonio, y determina cómo se financian sus operaciones. La liquidez es crucial para el funcionamiento, mientras que el flujo de caja permite analizar la salud financiera, mostrando las entradas y salidas de efectivo. El punto de equilibrio se usa para identificar el mínimo de ventas necesarias para cubrir costos y no incurrir en pérdidas.