En el siglo XVIII, la economía francesa se encontraba en mal estado debido a guerras costosas y un sistema fiscal opresivo. La agricultura, sobre la cual se basaba gran parte de la economía, estaba en decadencia. Fue entonces que surgió la teoría de la fisiocracia, liderada por Quesnay, la cual sostenía que solo la agricultura era capaz de generar un excedente económico neto.