La Flipped Classroom es una metodología educativa en la que los estudiantes aprenden los contenidos fuera del aula y realizan actividades y trabajos prácticos dentro del aula con la guía del profesor. Tiene ventajas como motivar a los estudiantes y adaptarse a sus ritmos individuales, pero también inconvenientes como la brecha digital y la necesidad de colaboración familiar que no siempre se da. Un ejemplo es su aplicación en un instituto de España donde tuvo buenos resultados.