El movimiento formalista ruso se centró en el estudio interno de las obras literarias, sin considerar factores externos. Vladimir Propp analizó los cuentos de hadas rusos y descubrió que, a pesar de la variedad temática, subyace una estructura consistente de funciones y personajes. Propp identificó 31 funciones narrativas comunes y 7 personajes típicos. Las funciones se agrupan en etapas preliminares, desarrollo con donante y ayuda, y desenlace.