Freinet se opone a la escuela de su época que estaba aislada de los hechos sociales y políticos. Propone una pedagogía dinámica que relacione la vida escolar con la vida familiar y comunitaria del niño. Adopta treinta principios pedagógicos, entre ellos que el trabajo del niño debe estar motivado y adaptado a sus necesidades a través del juego-trabajo, una actividad funcional que integra el aprendizaje y la diversión.