Algunos antiguos mencionaban la atracción entre astros, idea que fue confirmada por Galileo, Kepler y Huygens quienes pensaban que la atracción era proporcional a la distancia entre cuerpos celestes. Hooke propuso en 1674 que todos los cuerpos celestes ejercen una fuerza de atracción hacia sus centros que los mantiene unidos y atrae otros cuerpos dentro de su esfera de influencia.