La ballena Lola estaba triste y solitaria porque tenía un pez atrapado en la boca que le causaba mal aliento. Los otros animales pensaban que era desagradable. El delfín Dido descubrió el problema de Lola y le ofreció su ayuda. Lola aceptó la ayuda de Dido para deshacerse del pez y pudo volver a hablar con sus amigos, aprendiendo que no debe avergonzarse de pedir ayuda cuando la necesita.