La leyenda se desarrolla en los bosques del sur de Chile y narra la historia de Rayén, una hermosa niña mapuche, y su prometido Maitú, el guerrero más valiente de la tribu. Cuando Maitú parte a la guerra, Rayén llora de pena en el bosque y sus lágrimas se convierten en flores rojas. Desde entonces, las flores del copihue recuerdan el dolor de Rayén y el valor de Maitú.