Un hábito es una práctica repetida que se convierte inconsciente, pudiendo ser fisiológico o no. Los hábitos bucales no fisiológicos, como la succión digital y la respiración bucal, pueden generar deformidades dentales y problemas en la mordida. Estos hábitos son respuestas automáticas que pueden surgir de factores emocionales o de atención en el entorno familiar.