Entre 1880-1914, la mayor parte del mundo fuera de Europa fue dividida en territorios bajo dominio formal o informal de las potencias europeas, dando lugar a un nuevo tipo de imperio colonial. Este período de imperialismo se caracterizó por la creación de una economía global que vinculó a los países desarrollados con el mundo subdesarrollado, transformando a estas regiones en productores especializados de bienes primarios. Además, el imperialismo tuvo un fuerte impacto cultural, occidentalizando a las élites locales pero generando también incertidumbre sobre la sosten