La ingeniería genética permite crear organismos genéticamente modificados mediante la introducción de genes de otras especies. Esto ha dado lugar a vacunas, fármacos, plantas resistentes y animales que producen medicamentos en su leche. Algunos ejemplos notables son el maíz resistente a insectos, el trigo sin gluten para celíacos, la soya hipoalergénica y el salmón que crece más rápido.