La inquisición se estableció en el siglo XII para perseguir herejías como el catarismo. El tribunal de la inquisición estaba formado por jueces delegados del Papa y otros oficiales. Los acusados incluían herejes como cátaros y valdenses, así como judíos conversos y excomulgados. El documento describe el origen y desarrollo de la inquisición, así como sus objetivos y métodos de operación.