El documento describe la invención del primer instrumento para medir temperaturas por Galileo Galilei en el siglo XVI, utilizando el principio de dilatación y contracción del aire. A pesar de su efectividad, la calibración y estandarización de las medidas no se habían establecido aún, lo que llevó a la necesidad de crear puntos fijos para la temperatura. Se sugieren varios fenómenos que podrían servir como referencias de temperatura constante para facilitar la calibración de termómetros.