El documento habla sobre el pluralismo en la sociedad actual y la necesidad del diálogo intercultural e interreligioso. Explica que la convivencia entre culturas y religiones genera conflictos que se deben resolver con respeto y diálogo. También define la interculturalidad cristiana como un nuevo modelo de evangelización que reconoce la presencia de Dios en todas las culturas. Finalmente, destaca la importancia de promover la justicia, el diálogo y abandonar ideas de dominio entre culturas para fomentar la interculturalidad.