La filosofía de John Locke se basa en rechazar la idea innatista de que existen ideas o principios innatos en la mente humana. Locke argumenta que no existe un consenso universal sobre principios como la idea de Dios o los principios morales, y que todas las ideas proceden de la experiencia a través de la sensación o la reflexión. La mente es inicialmente una tabla rasa que recibe ideas simples de los sentidos y luego forma ideas complejas al combinar las simples.