La acción oblicua permite a los acreedores ejercer derechos del deudor para cubrir sus créditos y extinción de deudas, sin intervenir en la administración del patrimonio del deudor. Esta figura jurídica solo procede en casos específicos establecidos por la ley en El Salvador, requiriendo que el deudor sea negligente e insolvente, y que el crédito del acreedor sea cierto y exigible. El resultado de la acción beneficia a todos los acreedores, ya que el patrimonio del deudor es la prenda común para ellos.