El artículo analiza la represión de las protestas indígenas bajo el gobierno de Juan Manuel Santos y destaca el resurgimiento del movimiento social que, tras años de letargo, ha logrado movilizar a diversos sectores en defensa de sus derechos y territorios. Se mencionan las demandas históricas de los pueblos indígenas y su papel fundamental en la revitalización del activismo social en Colombia, a pesar de la brutalidad gubernamental que persiste. Finalmente, se señala la importancia de la solidaridad intersectorial y la continuidad de la lucha por justicia social.