El documento describe la masacre de Napalpí de 1924, donde fuerzas policiales y civiles asesinaron a 423 indígenas tobas y correntinos en la Reducción de Napalpí en el Chaco, luego de una huelga por mejores condiciones laborales. La masacre marcó el punto culminante de la política de exterminio de los pueblos originarios emprendida por el Estado Nacional para apropiarse de sus tierras y someterlos a un sistema económico extractivista.