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La composición de la
Tierra
La Tierra está formada por 5 capas principales.
Conocer estas capas y su comportamiento nos
permite comprende los procesos geológicos como el
vulcanismo, los terremotos y la formación de las
montañas.
La litosfera es la capa externa de la Tierra. Es rígida y
resistente. Tiene un grosor medio de unos 100
kilómetros, pero puede alcanzar 250 kilómetros
debajo de las zonas más antiguas de los continentes.
Debajo de la litosfera se encuentra la astenosfera. Es
una capa blanda compuesta por materiales fundidos
que se encuentran a altas temperaturas. Debido a su
fluidez, la litosfera puede moverse sobre ella, lo que
da lugar a los procesos que intervienen en la
formación de los relieves, tanto superficiales como
submarinos.
En la mesosfera o manto inferior, las rocas
están muy calientes y pueden fluir también,
pero su composición es más espesa que las
astenosfera, ya que está formada por hierro y
magnesio.
El núcleo externo es una capa de hierro
líquiedo de 2270 kilómetros de grosor. Las
corrientes convectivas de esta capa son las que
generan el campo magnético de la Tierra,
esencial para la ida, ya que funciona como
escudo protector de los efectos nocivos del Sol.
Por último, el núcleo interno es una esfera de
1216 kilómetros de diámetro formada por
hierro y níquel en estado sólido.