Las órdenes misioneras franciscanas, dominicas y agustinas llegaron al Nuevo Mundo en el siglo XVI para evangelizar a los pueblos indígenas. Aprendieron sus lenguas y construyeron conventos para difundir el cristianismo. Los frailes desempeñaron un papel importante en la conversión espiritual de México, pero su influencia declinó cuando la corona española priorizó la república de españoles sobre las sociedades indígenas.