El documento analiza el dolor y su medición mediante diversas escalas, destacando la escala visual analógica (EVA) como una herramienta eficaz para evaluar su intensidad. Se discuten las ventajas y desventajas de diferentes tipos de escalas, así como su aplicabilidad en distintos contextos clínicos. También se señalan la necesidad de mejorar la tecnología en la evaluación del dolor y se concluye que la EVA es altamente válida y fiable, aunque tiene limitaciones en ciertos grupos de pacientes.