La ira es una respuesta cognitiva, emocional y fisiológica ante amenazas percibidas, que puede expresarse de manera pasiva o agresiva. Afecta negativamente el aprendizaje al desviar la atención y paralizar la memoria, y está relacionada con varios trastornos mentales. El tratamiento para manejar la ira incluye terapia cognitivo-conductual, que busca aumentar la conciencia de los impulsos y desarrollar estrategias de resolución de conflictos.