El documento aborda la ira como una respuesta evolutiva con tres tipos: precipitante, estable e intencionada, y recurrente. Se discute el papel de la amígdala y la corteza prefrontal en la regulación de la ira, así como la influencia negativa de esta emoción en el aprendizaje y su posible represión. También se mencionan trastornos relacionados con la ira y el uso de la terapia cognitivo-conductual para su manejo.