El graffiti se define como una forma de expresión libre y creativa que surge en contextos de opresión y revolución, inicialmente en París en 1968 y luego en Ecuador en el siglo XVIII. A través de diversos estilos, se utiliza para comunicar inconformidades sociales, políticas y artísticas, reflejando el descontento de la juventud que busca romper con el orden establecido. Este fenómeno se convierte en una crónica visual que denuncia, entretiene y abre espacios de diálogo en la sociedad.