Observar a los niños para evaluar sus capacidades y desarrollo integral implica documentar su cotidianidad, registrando sus avances, dificultades e intereses a través de palabras, imágenes y las voces de los niños, con el fin de responder a sus características individuales y compartir este proceso con sus familias y maestros. Para lograr esto, es fundamental plantear experiencias pedagógicas y ambientes enriquecidos donde los niños participen y sean protagonistas, ya que en la espontaneidad y libertad se capturan sus avances más significativos.