La propiedad en Roma se define como el derecho de usar, disfrutar y disponer de las cosas de las cuales una persona es propietaria. Inicialmente, solo los ciudadanos romanos podían ser propietarios y se requerían formalidades como la mancipatio para adquirir la propiedad. Más tarde, los latinos también podían ser propietarios. Había limitaciones a la propiedad por voluntad del propietario, razones morales, copropiedad, interés público y vecindad. Existían modos originarios y derivativos de adquirir