La tecnología nos da poder pero no nos indica cómo usarlo. Aunque la tecnología ha mejorado el acceso al conocimiento, también ha reducido la memoria y dependemos más de fuentes externas. Mientras que la tecnología tiene efectos positivos como la difusión de ideas, también tiene riesgos como la diseminación de conocimiento peligroso. Aunque no podemos detener el progreso tecnológico, podemos guiar su uso para maximizar los beneficios y minimizar los daños.