El documento habla sobre la "religión de la humanidad", una nueva doctrina que promueve la cooperación y los deberes sobre los derechos. Argumenta que la violencia es contraproducente y que se debe promover el altruismo entre las clases sociales y los pueblos para lograr la armonía. Finalmente, propone educar a Chile en esta religión para que el país contribuya al progreso universal a través de la virtud.