Este experimento estudió el flujo de agua a través de un carrizo que funcionó como un sifón simple. Se midieron la velocidad de salida, el volumen y la altura del agua para tres casos. Los resultados experimentales coincidieron con los valores teóricos calculados usando la ecuación de Bernoulli. El experimento demostró que para que el sifón funcione, el orificio de salida debe estar a una altura menor que la superficie libre del agua.