El agua es indispensable para la vida y tiene múltiples usos, pero también es vulnerable a la contaminación por actividades humanas. La mayoría del agua en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México se destina a usos domésticos y la industria, con un consumo promedio de 364 litros por persona diarios. La contaminación del agua ocurre de forma directa al verter desechos, o indirectamente cuando estos se filtran hacia mantos acuíferos, provenientes de fuentes urbanas, industriales o agropecuarias.