La Lengua de Señas Mexicana (LSM) posee componentes como la seña manual, movimientos gestuales, dactilología e iconicidad, que la distinguen de las lenguas orales. A través de su análisis, se identifican aspectos morfológicos y articulatorios que evidencian la complejidad y riqueza de esta lengua en la comunicación con la comunidad sorda. Se subraya la necesidad de realizar más investigaciones y desarrollar programas de enseñanza sobre la LSM para su correcta adquisición y uso.