Leyenda
:
«Anahí»
¿Cómo será el
personaje principal?
Anahí era una pequeña indiecita que amaba
profundamente su tierra. La selva, los bosques, los
árboles, flores y pájaros eran tan valiosos para ella
como su familia.
Recorría feliz los bosques, abrazaba a los árboles,
acariciaba a los animales y todo mientras cantaba. Su
voz era dulce como la miel y su canto agradaba a
todos. Dicen que hasta las nubes la escuchaban y los
ríos aquietaban sus aguas para oírla.
¿Por qué se dirá que es la
más hermosa de todas la
indiecitas?
Anahí era pequeña, de piel morena y su carita no
era muy bonita, pero su canto la hacía la más
hermosa de todas las indiecitas.
Un día, se escuchó un sonido que estremeció a
toda la selva.
¿Qué habrá pasado cuando
se escuchó un sonido que
estremeció a toda la selva?
Unos extraños habían invadido la
aldea para apoderarse de la tierra y
todo lo que en ella habitaba. Todos
los indios salieron a defenderse y con
ellos Anahí, quien a pesar de su corta
edad y su pequeño tamaño, dio batalla
a los invasores.
Los extraños, que no habían podido
capturar ni un solo indio, tomaron
presa a la pequeña y la llevaron con
ellos. Se escondieron para que los
indios creyesen que el peligro había
pasado y fuese más fácil capturarlos
luego.
¿Qué habrá hecho Anahí?
Anahí no tuvo miedo, era una niña muy valiente. Esperó
pacientemente a que llegase la noche y aprovechando que
los indios malos dormían, escapó. Se escondió en la selva,
en medio de sus amadas plantas, las nubes cubrieron a la
luna para que la oscuridad ayudase a la pequeña. Los
pájaros callaron y los ríos aquietaron sus aguas. Toda la
naturaleza ayudaba a Anahí para que los invasores no
despertaran hasta que la pequeña estuviese a salvo.
Por la mañana, al despertar los invasores, descubrieron
que la indiecita había escapado.
¿Qué habrán hecho los
invasores cuando
descubrieron que la niña ya
no estaba?
Muy enojados, salieron a buscarla dispuestos a
volver con la pequeña. Cuando ya parecía que
Anahí estaba a salvo, un hombre blanco la
descubrió y la volvió a llevar con los enemigos.
- Esta vez no podrás escapar, yo te enseñaré
quién manda aquí – dijo el hombre blanco y ató
a la niña a un árbol – Si intentas huir, será
peor para los tuyos- Dicho esto, se fue.
Una vez más la niña no tuvo miedo. Sólo le
preocupaba ayudar a su gente y que los
hombres blancos no se adueñaran de las
tierras. -¿Cómo haré para avisarles a todos
que aún siguen en peligro si no puedo moverme
de aquí? –se preguntaba la niña en medio de
sollozos. Pensó mucho y finalmente se le
ocurrió una idea para ayudar a los suyos.
¿Qué se le habrá ocurrido a
Anahí para escapar
nuevamente?
No podía moverse, pero sí podía cantar. Sabía
que su canto llegaría a cada rincón de la selva,
a cada árbol del bosque, que pájaros, nubes y
hombres lo escucharían y entenderían el
mensaje. El canto de la pequeña fue tan dulce
y melodioso como siempre. Con amor entonaba
su canción y con amor la recibía cada criatura
de su tierra.
Alertados por el canto de la niña, los indios
salieron a defenderse una vez más y lograron
vencer a los invasores. Anahí sabía que los
hombres blancos se enojarían con ella y que
tal vez se la llevasen lejos de los suyos como
castigo. La niña no podía soportar la idea de no
estar en su tierra. Algo había que hacer y la
naturaleza, su fiel amiga, la ayudó.
¿Cómo habrá ayudado la
naturaleza a la niña?
Furiosos por la derrota, los invasores fueron al árbol
donde habían atado a la pequeña. Para sorpresa de todos,
la niña ya no estaba, en su lugar había un hermoso ramo
de flores rojas. No podían creer lo que veían y creyeron
que Anahí había escapado una vez más y salieron a
buscarla. Lo que los hombres blancos no sabían era que ese
hermoso manojo de flores rojas era la misma Anahí.
La niña siempre había defendido su tierra y a la
naturaleza, ahora era la naturaleza quien podía ayudarla,
convirtiendo a la valiente indiecita en flores rojas como su
corazón, bellas como su alma y aferradas al tronco de un
árbol, tal como ella se había aferrado a su tierra. De ese
modo vivirá para siempre en el territorio que tal
valientemente defendió y al que tanto había alegrado con
su canto.
Fin

Leyenda Anahi

  • 1.
  • 2.
  • 3.
    Anahí era unapequeña indiecita que amaba profundamente su tierra. La selva, los bosques, los árboles, flores y pájaros eran tan valiosos para ella como su familia. Recorría feliz los bosques, abrazaba a los árboles, acariciaba a los animales y todo mientras cantaba. Su voz era dulce como la miel y su canto agradaba a todos. Dicen que hasta las nubes la escuchaban y los ríos aquietaban sus aguas para oírla.
  • 4.
    ¿Por qué sedirá que es la más hermosa de todas la indiecitas?
  • 5.
    Anahí era pequeña,de piel morena y su carita no era muy bonita, pero su canto la hacía la más hermosa de todas las indiecitas. Un día, se escuchó un sonido que estremeció a toda la selva.
  • 6.
    ¿Qué habrá pasadocuando se escuchó un sonido que estremeció a toda la selva?
  • 7.
    Unos extraños habíaninvadido la aldea para apoderarse de la tierra y todo lo que en ella habitaba. Todos los indios salieron a defenderse y con ellos Anahí, quien a pesar de su corta edad y su pequeño tamaño, dio batalla a los invasores. Los extraños, que no habían podido capturar ni un solo indio, tomaron presa a la pequeña y la llevaron con ellos. Se escondieron para que los indios creyesen que el peligro había pasado y fuese más fácil capturarlos luego.
  • 8.
  • 9.
    Anahí no tuvomiedo, era una niña muy valiente. Esperó pacientemente a que llegase la noche y aprovechando que los indios malos dormían, escapó. Se escondió en la selva, en medio de sus amadas plantas, las nubes cubrieron a la luna para que la oscuridad ayudase a la pequeña. Los pájaros callaron y los ríos aquietaron sus aguas. Toda la naturaleza ayudaba a Anahí para que los invasores no despertaran hasta que la pequeña estuviese a salvo. Por la mañana, al despertar los invasores, descubrieron que la indiecita había escapado.
  • 10.
    ¿Qué habrán hecholos invasores cuando descubrieron que la niña ya no estaba?
  • 11.
    Muy enojados, salierona buscarla dispuestos a volver con la pequeña. Cuando ya parecía que Anahí estaba a salvo, un hombre blanco la descubrió y la volvió a llevar con los enemigos. - Esta vez no podrás escapar, yo te enseñaré quién manda aquí – dijo el hombre blanco y ató a la niña a un árbol – Si intentas huir, será peor para los tuyos- Dicho esto, se fue. Una vez más la niña no tuvo miedo. Sólo le preocupaba ayudar a su gente y que los hombres blancos no se adueñaran de las tierras. -¿Cómo haré para avisarles a todos que aún siguen en peligro si no puedo moverme de aquí? –se preguntaba la niña en medio de sollozos. Pensó mucho y finalmente se le ocurrió una idea para ayudar a los suyos.
  • 12.
    ¿Qué se lehabrá ocurrido a Anahí para escapar nuevamente?
  • 13.
    No podía moverse,pero sí podía cantar. Sabía que su canto llegaría a cada rincón de la selva, a cada árbol del bosque, que pájaros, nubes y hombres lo escucharían y entenderían el mensaje. El canto de la pequeña fue tan dulce y melodioso como siempre. Con amor entonaba su canción y con amor la recibía cada criatura de su tierra. Alertados por el canto de la niña, los indios salieron a defenderse una vez más y lograron vencer a los invasores. Anahí sabía que los hombres blancos se enojarían con ella y que tal vez se la llevasen lejos de los suyos como castigo. La niña no podía soportar la idea de no estar en su tierra. Algo había que hacer y la naturaleza, su fiel amiga, la ayudó.
  • 14.
    ¿Cómo habrá ayudadola naturaleza a la niña?
  • 15.
    Furiosos por laderrota, los invasores fueron al árbol donde habían atado a la pequeña. Para sorpresa de todos, la niña ya no estaba, en su lugar había un hermoso ramo de flores rojas. No podían creer lo que veían y creyeron que Anahí había escapado una vez más y salieron a buscarla. Lo que los hombres blancos no sabían era que ese hermoso manojo de flores rojas era la misma Anahí. La niña siempre había defendido su tierra y a la naturaleza, ahora era la naturaleza quien podía ayudarla, convirtiendo a la valiente indiecita en flores rojas como su corazón, bellas como su alma y aferradas al tronco de un árbol, tal como ella se había aferrado a su tierra. De ese modo vivirá para siempre en el territorio que tal valientemente defendió y al que tanto había alegrado con su canto. Fin