El periodo colonial en Chile, entre 1601 y 1810, estuvo marcado por el sincretismo racial y cultural entre españoles e indígenas, y la implementación de un complejo sistema político-administrativo español. Durante esta época, se establecieron instituciones que facilitaron la organización y el control territorial, permitiendo el desarrollo de actividades económicas y el crecimiento social y cultural. La colonia finalizó con la primera junta nacional de gobierno en 1810, que marcó el inicio del proceso de independencia.