Los fascismos se desarrollaron en Alemania, Italia y España en el siglo XX, caracterizados por el nacionalismo extremo, el desprecio de los derechos humanos, la identificación de enemigos internos y externos, y el establecimiento de estados totalitarios bajo dictaduras unipartidistas. Las causas incluyeron el descontento posterior a la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de 1929, que llevaron a muchos a apoyar ideologías ultranacionalistas.