Los Reyes Católicos iniciaron la construcción del imperio español en el siglo XVI a través de la unión dinástica de Castilla y Aragón, aunque cada territorio mantuvo sus propias leyes. Lograron la unidad religiosa mediante la Inquisición y fortalecieron la monarquía. Carlos I y Felipe II ampliaron los territorios conquistando nuevas zonas y enfrentando conflictos externos como la rivalidad con Francia y la expansión del Imperio Otomano, aunque el imperio español entró en declive