Este documento presenta el credo pedagógico de Irene Morales Aguado. Según el documento, la escuela representa la vida social compleja y surge de la necesidad de simplificar la sociedad en la vida doméstica. Las materias de enseñanza deben ser graduales y centrarse en actividades constructivas del niño como la naturaleza, historia y literatura, en lugar de una rápida introducción a estudios especializados. El progreso educativo depende del desarrollo de nuevas actitudes en el niño.