Este documento discute el papel de las redes sociales como nuevos medios que recrean el espacio público y reconfiguran el imaginario político. Señala que las redes sociales son opuestas a la "información oficial" y circulan información no confirmada. Plantea una reformulación del modelo de opinión pública que ve la política como un proceso colectivo más que como marketing. Concluye que los medios tradicionales y las redes sociales deben sincronizarse mejor, y que los líderes políticos no aprovechan plenamente el potencial de