El crecimiento anual del PIB español se sitúa en el 1,2%, aunque el gobierno planea revisarlo al alza. El déficit público se mantiene dentro de lo previsto, aunque los pagos por intereses de la deuda y las transferencias están por debajo de lo planeado. A pesar de la continua desapalancación del sector privado, existe incertidumbre sobre si habrá suficiente liquidez para sostener el crecimiento del consumo interno y la reducción de la deuda a la vez.