El Banco Central Europeo ha incrementado sus previsiones de inflación, reconociendo que la presión es más persistente de lo esperado. A partir de marzo de 2022, el BCE finalizará su programa de compra de bonos COVID, pero mantendrá las compras convencionales de deuda. La postura del BCE ha sido moderada, sugiriendo que la inflación actual podría ser transitoria y dejando los tipos de interés sin cambios para el 2022.