La medición de energía eléctrica implica determinar el consumo mediante medidores o contadores que miden la potencia consumida en un periodo de tiempo. Los medidores convierten la tensión y corriente en un movimiento rotatorio proporcional a la energía. Existen medidores de tambor, agujas y digitales, siendo estos últimos los más precisos e inalterables. La unidad común de medición es el kilowatt-hora, que representa 1000 vatios consumidos durante una hora.