Esta metodología se basa en una filosofía ágil de desarrollo de software llamada Scrum. Scrum se centra en entregar soluciones de forma incremental a través de iteraciones cortas llamadas "sprints". Los sprints duran entre 15-30 días y durante ese tiempo, el equipo trabaja para completar elementos priorizados de una lista de requisitos. Diariamente hay reuniones cortas para revisar el progreso y problemas. Al final de cada sprint hay reuniones para demostrar el trabajo completado y mejorar el proceso.