Este documento describe un estudio sobre la presencia de yodo radiactivo (I-131) en la leche como resultado de las pruebas de armas nucleares a finales de 1961. Los investigadores midieron los niveles de I-131 en muestras de leche mediante precipitación de proteínas y plata cloruro, y encontraron que los niveles excedieron el límite de detección desde mediados de mayo hasta principios de julio. Estimaron las dosis de radiación en la tiroides resultantes, siendo mayor en los niños que en los adultos,